Dejad que los niños se vistan de niños
Me acuerdo de mi amigo Antonio de Sigüenza cuando decía: “Dejad que los niños se acerquen a mí, que yo me iré a otro sitio”. Me acuerdo cuando estoy sentada como una reina panderetona en las gradas de la pasarela de la Feria Internacional de Moda Infantil y Juvenil (FIMI), de Valencia. Por mi vista pasan los pequeños modelos que, en el registro de la memoria, me parecen los mismos que veía años atrás y que quizá hasta sean los padres de los de hoy. A mi lado está Linda Heras, la mano derecha de Roberto Verino, de visita en la Feria para echarle el ojo a una firma que haga la producción de la colección infantil que el diseñador gallego lanzará el próximo verano.
Me acuerdo de mi amigo Antonio porque hay algunos diseños que me obligan a evocar la bíblica frase adaptada al sector: “Dejad que los niños se vistan de niños”. Hay niños que despiertan de ser niños con la pesadilla de ir enfundados en jibarizados ropajes de adultos. Ojalá que nunca despertaran de forma tan abrupta.

