¡Tela marinera!

Cuando sea mayor (más todavía) me gustaría dedicarme, así, a la pata la llana, a escribir notas de prensa de firmas de moda. Pero de firmas de moda de prestigio como la de Tommy Hilfiger, con modelos (en las imágenes) que rebosen salud, dinero y amor, las tres cosas más importantes de la vida, según el estribillo de la canción. Lo digo porque estoy leyendo el texto de su colección de baño de esta primavera-verano y dice: “respira el aire de las largas y cálidas noches de Miami en verano. El aire latino refleja el calor del verano mezclado con un estilo sexy y fresco, los hombres se encuentran con viejos y nuevos amigos y las mujeres beben long drinks y bailan”. ¿Profundo, no? Es verdad que la realidad, si echamos un vistazo a nuestro alrededor, siempre nos chafa un buen titular. Lo importante y lo que la gente aprecia (a los juntaletras no nos lee nadie) es que los trajes de baño sean maravillosos, estilo “De aquí a la eternidad“, por lo que duran. Como la película, un clásico con remojón incluido en la playa. Pero, claro, una está en Sevilla (que no tiene nada que envidiar a Miami) y a lo que aspira en estos momentos es a tomarse un Alfonso, oloroso seco de las bodegas González-Byass. Si “Los tipos duros no bailan”, como dejó escrito Norman Mailer, los del catálogo, que duros no sé si serán pero cachas ni te cuento, se dedican a charlar con sus colegas; osea, como la mayoría de homo sapiens; los sapientísimos no pisan la arena. Con una salvedad, los protagonistas de la reunión de amigos que usted ve cada verano en las playas de Matalascañas, Benidorm, Oropesa del Mar o Zahara de los Atunes confirman fehacientemente que la ley de la gravedad existe para todos y que ha sido registrada y está en vías de informe, con comité de expertos y subvención incluida, en el Ministerio de Igualdad (Igual da, según acuñación de Antonio Burgos, al César lo que es del César y me llevo una) de la inefable ministra Bibiana Aído. Los más exhiben barriguita cervecera Cruzcampo, que es la nuestra, y los menos una tensión muscular en la zona estomacal, con grave riesgo de pérdida de oxígeno, producto de lo que en román paladino se denomina “meter tripa”.

